Cultivo y propiedades del ajo

El ajo es un producto que se cultiva y se conoce en todo el mundo desde siempre. Su origen se ubica en Asia central, desde donde se expandió por todo el mundo.

Su cultivo y sus propiedades terapéuticas, son muy conocidas. Ya en la Edad Media se  utilizaba para combatir enfermedades de tipo bacteriano. Cientificamente se ha demostrado que el ajo es eficaz como antibiótico y en el control de enfermedades tales como la arteriosclerosis, el reuma y la hipertensión. El ajo es aprovechado, en principio, de estas formas: consumo de bulbos semisecos o secos, consumo en forma de ajo deshidratado, en especialidades farmacéuticas, consumo en verde (ajetes), y otros usos como encurtidos, ornamentales, etc.

La delicadeza de gusto y olor, así como el vigor radican en el cultivo. Por eso para iniciar su cultivo se debe elegir una parcela sana , ya que de esta manera se conseguirá una buena cosecha. No se deben poner ajos detrás de ajos, cebollas o cualquier otra liliácea.

Tampoco es recomendable cultivarlos después de remolacha, alfalfa, guisante, judías, avena, habas, espinacas, ni después de arrancar una viña o una plantación de frutales. En cambio, sí puede ir después de haber cultivado cualquier tipo de gramímeas(trigo, cebada, colza, patata, lechuga,...). Las labores preparatorias deben dejar el terreno mullido y esponjoso en profundidad y sin terrones ni grietas. La fecha de plantación depende de cada variedad o tipo de ajo y de las condiciones climáticas del lugar donde se vaya a realizar el cultivo. Junto con la elección de la parcela, escoger de forma adecuada la semilla de ajo constituye más del 90% del éxito del cultivo. La profundidad de plantación debe ser de 3 a 6 cm., en función del calibre de la semilla (1 a 2 veces el tamaño del diente), y de esta forma los ajos crecerán sanos y fuertes. El ajo completa su madurez a partir de la semilla, pero lentamente. El primer año produce una cabeza parecida al puerro, al año siguiente echa dientes, y en el tercer año adquiere su completo desarrollo.

Los principales componentes activos del ajo son: aminoácidos, minerales, vitaminas, aceite esencial con muchos componentes sulfurosos, aliína que, mediante la enzima alinasa, se convierte en alicina.

En cuanto a sus propiedades:

  • Antitrombóbitas (no formación de coágulos en la sangre) debido a la presencia de componentes sulfurosos, como la aliína y el ajoeno. Es así que resulta muy adecuada para hacer fluida la circulación sanguínea y evitar o luchar contra estas enfermedades circulatorias: arteriosclerosis, hipertensión, colesterol, infarto de miocardio, angina de pecho y otras relacionadas con una mala circulación como las hemorroides.
  • Es diurético, favorece la eliminación de líquidos corporales, siendo muy adecuada en casos de reumatismo, hidropesía, edemas y vejiga. Es bactericida, ya que por sus compuestos ricos en azufre, es uno de los mejores remedios naturales para combatir procesos infecciosos del aparato respiratorio (gripe, bronquitis, faringitis, etc.).
  • Es digestivo (putrefacciones intestinales, diarrea, etc.) o excretor (infecciones renales, cistitis, etc.). Es indicado en especial para calmar la tos de origen bacteriano con funciones de expectorante. Estas propiedades bactericidas se pueden aprovechar para combatir o prevenir las intoxicaciones alimentarias.
  • Es antihelmíntico, ya que ayuda a eliminar las lombrices intestinales (algo muy habitual en los niños pequeños). Estudios recientes han asociado el consumo de ajo con la inhibición del cáncer. Los compuestos azufrados parecen ser los responsables en la lucha contra la aparición de células cancerosas en el estómago, hígado, pecho, etc.
  • En los diabéticos disminuye la glucosa en sangre.
  • Sirve para limpiar los efectos del tabaco a nivel pulmonar.

Podemos decir que es Todo un tesoro saludable al alcance de quien lo desee.

 


 

AGROPECUARIA LA OLMA S.L 

>